Estados Unidos y Venezuela avanzan en un acuerdo energético que contempla la participación estadounidense en el desarrollo de 17 yacimientos venezolanos, con reservas estimadas en 65.000 millones de barriles de petróleo. El anuncio fue realizado por Donald Trump el 28 de agosto y plantea inversiones cercanas a 100.000 millones de dólares para recuperar y desarrollar los campos.
El esquema aún presenta diferencias sobre cómo se distribuirá la participación. Reportes citados en la noticia señalan que Estados Unidos podría controlar el 55% de la empresa encargada de los proyectos, mientras otra versión indica una participación del 35% y el derecho a comprar el 20% de la producción a precio de costo. Venezuela, por su parte, espera recibir unos 209.300 millones de dólares en regalías e impuestos.
El empresario venezolano Alejandro Betancourt aparece como figura central del negocio a través de North American Blue Energy Partners (Nabep). Betancourt es investigado en Suiza y España por presunto lavado de dinero relacionado con recursos de PDVSA.
El acuerdo todavía no ha sido firmado formalmente y genera cuestionamientos por la duración de la concesión, pues Estados Unidos habla de 100 años, mientras el gobierno venezolano sostiene que sería de 25 años, prorrogables.
